“Nunca hubo un final” José Carlos Valverde

 

El amor si acaba bien no acaba, se niega a morir, y vuelve siempre a casa, el amor si acaba bien no acaba, insiste en luchar, no acepta el final, se logra salvar. El amor si acaba bien no acaba…

¿Pero para qué darle un final? ¿Por qué nos empeñamos en terminar lo que nunca tuvo un comienzo?

Cuando conocemos a alguien y nos enamoramos, tenemos la impresión de que todo debe girar a favor de nuestro universo, a veces necesitamos ese universo, para comprender qué está pasando, para escondernos, para sentirnos abrigados, arropados cuando la marea suba, cuando el viento sopla… Como ese avestruz que mete su cabeza para plantar paradójicamente cara al miedo… O simplemente para entonar con desespero y piedad un ¡Tierra trágame!

Si tengo ese universo, es porque lo necesito, y aunque a veces algo sale mal, no sobra nada.

Ni la lluvia que tantas noches acompañó tu presencia, ni el frío, ni el viento, ni tan siquiera las noches en vela que pasé imaginando ese momento en el que se fundirían nuestros labios… Ni esos problemas a los que siempre intenté acudir, ni las dudas que tanto ensombrecen mi persona… Ni las habladurías de los cobardes, nada, no sobra nada.

Ese es mi universo, y aunque mi objetivo dentro del mismo sea comprender el amor, y aunque sufra al ver que te entregué mi corazón, veo que quienes tocaron mi alma no consiguieron despertar mi cuerpo, y aquellas que tocaron mi cuerpo no consiguieron despertar mi alma…

Tú tocaste, despertaste y moldeaste mi alma, con tus palabras, tu sonrisa, tus lágrimas, tus enojos, tu olor, tu mirada, tus abrazos, con tu tiempo… Tú, eternamente tú…

Aprendí gracias a ti, que el amor está más asociado a la ausencia que a la presencia de la persona ¡¡pero si vivo echándote de menos!! Vivo Imaginando como será la próxima vez que pueda disfrutar de tu presencia, y se me para la vida recordando cada segundo que he pasado junto a ti. Mirándote, anhelando cada parte de tu cuerpo, y mientras tú, ignorante de cuanto te decían mis ojos, pensabas que aquellas obras literarias que conocí gracias a ti, eran el motivo de cada noche, pues he de confesar que solo existía un espectador de lujo para todas y cada una de ellas, eras tú quien las leía, y tú quien escuchaba, yo solo te miraba a ti, flotando, resplandeciente, casi sin vida, egoísta de sentirte cerca, de imaginarte mía…

No me queda inspiración para decirte, ni frases que escribirte, pero hoy me he vuelto a sentar delante de mi, de mi universo, de tu sobra… Y me he planteado arropado en la misma, si realmente existía un final o un principio para toda esta historia. Y sobre todo, si los dos, estábamos dispuestos a darle un final a todo lo que está ocurriendo.

No fui capaz ni siquiera de preguntarlo con sinceridad, pues es tan grande, fuerte y puro lo que siento por ti, que ensordece mis oídos y deja mi corazón cansado…

-Estamos locos- pienso. Pero al plantear esa afirmación, me doy cuenta que es mucho más que todo eso…

Un loco es quien vive en un universo propio, una persona diferente a las demás…

Sin embargo, debes haber oído hablar de Einstein, que afirmaba que no había tiempo ni espacio, sino una fusión de ambos. O de Colón, que aseguraba que al otro lado del mar no había un abismo, sino un continente. ¡¡O de los Beatles!! Que crearon una música diferente y se vestían de manera totalmente innovadora. Todas esas personas y millares de otras, también vivían en su universo…

Yo tengo el mío, en el que cada día, cada noche, cada minuto, cada segundo acabo siempre haciendo un nuevo intento por saber de ti, incansable, incomprensible…

Porque se que todo lo que siento es real, limpio, de cristal… Mi corazón es de cristal, no guarda nada que no veas, sólo un pequeño resplandor de nuestra hoguera… ¿Lo recuerdas…?

Porque sé que la vida siempre muestra situaciones críticas para mostrar su lado brillante… Y todas las dificultades, que no son más que baches, también confortan el camino hacia ti… Porque quiero estar junto a ti, arroparte de cara al frío, tranquilizarte cuando no encuentres calma, secar cada lágrima que tan solo caerá por la alegría del momento, porque estoy seguro de todo lo que siento y el universo conspira para que pueda lograrlo. Porque nunca hubo un final, y siempre habrá un comienzo… Junto a ti.

El amor si acaba bien no acaba, se niega a morir, y vuelve siempre a casa, el amor si acaba bien no acaba, insiste en luchar, no acepta el final, se logra salvar. El amor si acaba bien no acaba…

Anuncios

Un comentario en ““Nunca hubo un final” José Carlos Valverde

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s