Buscandote durante ocho meses… Memorias de un elegido (Carnaval 2010) 2ª parte de 5

Fragmento presentación Los Elegidos (versión primera)

“La impotencia de mi rabia

Inmortal y tan canalla

 Por amor es legendaria

Y las puertas del infierno

Por amor cruzaba

El corazón de tu amada

Indultar ¿a eso has venido?

Acepto noble plebeyo

A cambio, elegido

Siervo de mi toda mi ira, tendrás que ser

Alma por alma, ten fe

Alma por alma…

¡No maestro no, que mi alma arde…!

¡No maestro no, soy un cobarde!

Soy un cobarde…

Y así fue, este sucio polvo es recuerdo de aquel mortal que se oculta…

Y así fue, Lucifer a mi izquierda indultando mis pasos por la eternidad

Y oculto mi rostro entre la sociedad

Reniego el amparo de tu humanidad

Y aunque me refugie con el lacre

Que refleja mi valía

Cobro el más prohibido de los precios

El alma, que antes tenía…

Aunque me retuerza los sentidos

Elegí mi cruel destino

Con el simple olor de la textura

Noto el mal y la locura…

Limpiaré hasta el último resquicio

De pecados capitales… COROS

Al errante infame y despiadado

Que hace daño a los mortales COROS

Juro por la sangre de mi amada

Que el perdón no lo conozco

¡¡Y arderá en esta encrucijada!!

Esta vez será la última noche,

No evite mirarme a la cara…

Este es el don del elegido

Que el amor ya le ha vencido…

La impotencia de mi rabia,

Inmortal y tan canalla, por amor…

¡Por amor es legendaria!

Buscándote durante ocho meses…

“Cuando era pequeño me preguntaba como sería el amor. Imaginaba ser un apuesto galán que entre sus manos, portaba el mayor tesoro literario estrito por un, por aquel entonces desconocido para mi, Bécquer, al que mi madre me dio a conocer…

Con mi sombra como testigo y el silencio como aplauso, entendí sin entender, que la poesía no siempre se clavaba en una pupila azul, y que algunas golondrinas nunca acaban volviendo…

Y así sentí los primeros pálpitos de mi corazón, comprendí que había un pequeño gigante dentro de mí, siempre, siempre latiendo…

Pero para entender el amor, si alguna vez he sido capaz de hacerlo, hay que codearse con el fantasma del desamor.

Me senté cara a cara con él, y fue entonces, excusado en mi adolescencia, cuando derramé mis primeras lágrimas de impotencia.

A finales de mayo de 2009, tuve que sentarme nuevamente frente al pasado para enfocar el futuro de una historia de amor. Los elegidos empezaban a tomar forma, y un nuevo barco de ilusiones arriaba sus velas desde mi puerto.

Planteé mis dudas aquella noche y respiré a solas con mi conciencia para sacar el valor de mi corazón.

¿Hasta dónde sería capaz de llegar por amor? ¿Sería capaz de vender mi alma a cualquier precio?

Me sentí tan impotente de no conocer las respuestas, que la misma rabia hubiera sido capaz de empujarme a cruzar la frontera entre el bien y el mal… “La impotencia de mi rabia inmortal y tan canalla por amor es legendaria, y las puertas del infierno por amor cruzaba…”

Una vez allí, el miedo sería mi mayor aliado. ¿Quién no tendría miedo de mirar a los ojos al diablo…? “…No maestro no, que mi alma arde, no maestro no soy un cobarde…”

 

Ese sería el precio que tendría que pagar, imaginé mis mayores defectos expuestos de rodillas ante la mesa de Lucifer, suplicando clemencia y agonizando ante el calor más frío de lo que llaman infierno.

Serviría mi inmortalidad desde su lado izquierdo, renegando el amparo de la salvación, puesto que el mortal más divino está sentado a la derecha del padre…

“… Lucifer a mi izquierda indultando mis pasos por la eternidad…”

 

No volvería a ver la luz del sol, y mi refugio sería la noche para plantar cara a las injusticias de este mundo “…Y oculto mi rostro entre la sociedad, reniego al amparo de tu humanidad…”

¡Me había convertido en siervo del mismísimo Satán!

A cambio, devoraría las almas cobardes de todos y cada uno de los mortales que cometieran alguna injusticia.

Ese era el precio, el honor y la vida de mi amada, por mi alma y servidumbre inmortal… “…limpiaré hasta el último resquicio de pecados capitales, condenaré al infame y despiadado que hace daño a los mortales, juraré por la sangre de mi amada, que arderá en esta encrucijada…”

Fue justo ahí, cuando asumí la importancia del amor y del alma… Del bien y el mal, de la luz y la oscuridad, del principio y del fin.

Y aún así, nunca sabré hasta donde podría llegar por amor…

“La luz puede existir sólo si la oscuridad existe.

 Entonces ¿Por qué odiar la oscuridad?

 Sin la oscuridad no habría luz,

 Así que aquellos que amen la luz

 Y odien la oscuridad están en un dilema

 Y terminarán destruyendo lo que aman

Si consiguen librarse de lo que detestan…”       

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