LA DAMA DEL DESAMOR CAPÍTULO 5 (ÚLTIMO)

Un ciclón de emociones la recorrió de los pies a la cabeza. Su cuerpo fue rotando con una gravedad desconocida sobre sí mismo. Por fin podía mirarle a los ojos…
-¿Eh… Eres, eres… Tú?- Titubeó India.
-Sí, soy yo. Fernando. El mago Suri´te.
-¿El mago suri´te? ¿Fernando? ¿Eres Pa…?
-India tu camino es valeroso, pero equivocado. Te has paralizado ante la puerta de salida, pero la llave de tu aventura está más cerca de lo que imaginas. Mira a tu alrededor, medita, piensa, párate y vuelve a mirar. A veces las ventanas proyectan la luz necesaria para desbloquear esa puerta. Solo tienes que creer… Suri´te ¿Recuerdas?
-Entonces ¿Qué significa todo esto? Las cartas, mis inquietudes, los miedos… ¡Mi felicidad!- Gritó India rompiendo a llorar.
-Pequeña, yo no soy tu padre, no fui yo quien escribió esas cartas. Solo tienes que creer en ellas. Ahí, entre las letras, encontrarás la respuesta a tus preguntas.
-¡Al cuerno con las malditas cartas!- Interrumpió.
-India, la felicidad no consiste en adquirir y gozar, sino en no desear nada, pues consiste en ser libre.- Contestó el mago.
-¿Y qué pasa con mi pasado? ¿Dónde están mis raíces?
-En el principio de toda tu historia, esa son tus verdaderas raíces. Solo tienes que buscar en el lugar correcto.
En unos instantes el mago suri´te volverá para cumplir vuestros deseos…
-He de irme, ya has oído la megafonía, me reclaman las hadas.- Dijo sonriendo.
-Está bien, esto no ha servido de nada.- Reprochó India mientras secaba sus lágrimas.
-Pronto lo comprenderás, solo tienes que mirar con sabiduría.
India agachó la cabeza, y se frotó los ojos ante la mirada atónita de Nacho.
-¿Estás bien?
-¿Tú qué crees?
-No sé, no tienes buena cara. ¿Puedo ayudarte en algo? ¿Quieres hablar de tu historia? ¿Fernando es tu padre?
-¿Alguna estúpida pregunta más? ¿Intentas ayudarme o es tu vena sutil del cotilleo?
-¿Qué has querido decir con eso? ¡Solo intento ayudarte estúpida!
-¡No es mi padre!- Contestó India mientras corría hacia la puerta.
-¡Chus échale un ojo a la caja!- Gritó Nacho a su compañero mientras salía tras ella.
Tras esquivar a los clientes, y tropezar con otros consiguió llegar hasta ella. Le agarró con firmeza del brazo por la espalda y la acompañó hasta la puerta del bar.
-¡Escúchame, quiero ayudarte! Sé lo que sientes, comprendo perfectamente tus emociones, tus miedos, tus inquietudes…
-¿Qué sabes tú sobre mí…? ¡Nada! No sabes absolutamente nada. No tengo…
-¡Soy huérfano joder!- Interrumpió alzando la voz.
India abrió de par en par los ojos, su mirada era absorta, incrédula, paralizada.
La respiración de Nacho subía desmesuradamente hacia un llanto frustrado por el pasado.
Soltó lentamente el brazo de India, poco a poco fue agachando su figura hacia el suelo quedando totalmente apoyado sobre sus rodillas.
-Nacho… Yo, eh… Joder lo siento.-Susurró India mientras trataba de levantarlo.
-¿Tienes mamá…?- Preguntó
-Sí.
-¿Por qué buscas a tu padre?
-Ciertamente no lo sé. Necesito encontrar el principio. La raíz de mi vida.
-¿La raíz de tu vida? ¿Y qué significa tu madre? ¿Crees que alguien que abandona a su hija se distingue sobre el comienzo de tus días?
India hizo una pausa para continuar, cogió aire y continuó con la conversación.
-Hace días recibí una carta…
-¿Una carta? ¿De Fernando? ¿El mago?- Interrumpió
-No, escucha. Es desconocida, firmada con el seudónimo Suri´te. La encontré en el buzón, dentro de un sobre color verde.
-¡El mago joder!- Pronunció Nacho sorprendido.
-Dice que no, y le creo; lo vi en sus ojos. Sé que dice la verdad.
-Ahora lo entiendo… ¡El cartel!
-¿Qué cartel?
-La publicidad de Suri´te. Es lo que te ha traído hasta aquí.
-Sí, la famosa fumada… ¿No?- Ironizó India.
-Ya te pedí perdón…- Musitó entrecortado.
-¿Qué puedes decirme a cerca de Fernando?
-Hace cuestión un mes que viene dando este espectáculo, es un poco friki con eso de las hadas. Poco más puedo decirte. Si te soy sincero, lo más cerca que he estado de él ha sido hoy mientras hablaba contigo…
-Joder…- Lamentó India.
-¡Ah! Creo que tiene algo con el tema de la educación. Jefe de estudios, revisor, inspector algo así…
-¡Eso es muy interesante! ¿Sabes el centro?
-Chus mi compañero, la semana pasada vi cómo le daba su tarjeta. Puedo preguntarle, espera un momento.
-Nacho, espera. Anota mi número de teléfono, no puedo esperarte aquí, quiero ir a casa. Necesito estar a solas.
-Está bien, lo entiendo.- Comentó mientras sacaba su teléfono del bolsillo.
-Anota seis, dos, ocho, cinco, siete, cero, siete, cinco, ocho.
-I-n-d-i-a… ¡Ya te tengo! Te hago una “perdida” así tienes mi número; Ahí está, ese soy yo.- Dijo mientras realizaba la llamada.
-Está bien, en cuanto hable con Chus, te llamo. ¿Trato hecho?- Bromeó tendiendo la mano.
-Trato hecho.- Contestó India mientras la estrechaba.
-Bueno he de irme, el bar está a tope. ¡ciao!
-¡Nacho…!- Improvisó agarrándole del brazo para acercarle. -Gracias por tu ayuda.- Susurró mientras le besaba en la mejilla.
-Eh… Gracias a ti por… Simplemente por aparecer en mi vida….- Contestó con complicidad mientras la abrazaba.
Las mariposas del alma revoloteaban por sus adentros, aquel chico había descubierto la caja de los impulsos de India. Por primera vez en su vida, había sido capaz de llevar las riendas de una conversación sin atragantarse. Y lo que era impensable hasta hace días. ¡Había besado a un chico! “En las mejillas, en las mejillas…” Pensaba mientras caminaba hacia la línea del “cercanías”.
Mientras iba en el tranvía, intentaba dar sentido a la historia. Más enrevesada que nunca, sabía que tenía todas las piezas del puzle. Pero… ¿Dónde colocarlas?
Mientras observaba la avenida por la ventanilla sintió el sonido del teléfono.
-¡Nacho! ¿Tienes algo?- Preguntó impaciente nada más descolgar.
-No sé si podrá servirte de ayuda. Chus está preparando selectividad. Al parecer Fernando, el mago. Es inspector de educación en la provincia de Sevilla. Pero imparte clases de Lengua, Literatura, francés…
-¡Dios mío! Mi madre es profesora de francés en mi instituto.- Interrumpió India.
-¡Vaya! Entonces está claro que hay conexión entre ellos. Vas a quedarte de piedra cuando te diga lo siguiente… Tengo aquí su tarjeta. ¿Sabes qué aparece en la parte de presentación laboral?
-¡Nacho por favor! ¡Date prisa!
-Inspector licenciado en filología francesa…
-¡Joder igual que mamá! ¿Qué es todo esto?
-India conoce tu nombre, tu historia, el seudónimo suri´te, la carta… Muchas coincidencias ¡y encima ha estudiado lo mismo que tu mamá! Está claro que Fernando es tu padre.
-Mi padre se llamaba Alberto Contreras, de eso estoy segura. Es lo único que mamá se atrevió a contarme y nunca lo olvidaría.
-¿Tu madre jamás te hablo de tu padre?
-No… Solo me confesó su nombre.
-¿Qué crees que pasó?
-Es lo que trato de entender, mamá evita hablar sobre el tema, puedo intuir que ha sufrido mucho. Es una situación difícil.
-Sigo pensando que Fernando es tu padre… Tal vez Alberto sea una invención para protegerte de su verdadera identidad.
-¿Entonces por qué negó con tanta sinceridad? ¡Lo vi en sus ojos!
-No lo sé, pero quizás no quiera saber nada sobre ti. ¿No crees?
-Todo esto es muy confuso Nacho… Tengo que dejarte estoy llegando a la parada. Gracias una vez más.
-De nada… Oye, ¿volveremos a vernos?
-Estoy deseando… Gracias nuevamente.
Bajó del tranvía y continuó caminando hacía casa, por el camino trató de conectar toda la información que en pocos minutos había recibido.
-Cartas, Fernando, profesor, mamá, suri´te, mago… No encuentro la conexión.- susurró mientras caminaba.
La imagen de aquel joven camarero había quedado atrapada en su memoria, el tímido beso de despedida sería capaz de inspirar las más bellas poesías de Neruda. ¿Sus complejos? Ya no existían en su diccionario adolescente. Por primera vez entendió lo que el mago quiso decirle: “La felicidad no consiste en adquirir y gozar, sino en no desear nada, pues consiste en ser libre” Aquel encuentro había sido casualidad, ella buscaba un padre y conoció el amor… Ahora se sentía libre, hermosa, sin complejos…
Pero todo se truncó al llegar a la puerta de casa… Un sobre color verde asomaba por la ranura del buzón.
Lenta y temerosa de no ser descubierta lo abrió y sacó el impreso de su interior…
“Hola preciosa, aún tengo sobre mi escritorio tu hermosa carta que las hadas han hecho llegar hasta mí, no sabes lo feliz que me hizo recibir
tu correspondencia. Fue algo maravilloso comprobar que tengo un hueco en tu corazón.
Entiendo que necesites conocer todo a cerca de mí, de la relación con mamá, de nuestro pasado como pareja. Pero debes saber y estar preparada para aceptar los errores que se cometieron. Como pretexto y excusa te diré que hay maridos tan injustos que exigen de sus mujeres una fidelidad que ellos mismos violan. Se parecen a los generales que huyen cobardemente del enemigo y quieren, sin embargo, que sus soldados sostengan el puesto con valor.
Así fue nuestra historia. De amor y desamor, de idas y venidas…
Mamá y yo nos conocimos en Touluse, una maravillosa ciudad francesa de la que habrás oído hablar y donde aún viven tus abuelos. Como arquitecto y durante el mes de junio del año noventa y dos tuve que desplazarme hasta Francia para presentar mi proyecto sobre la remodelación del Stade de Toulouse. Un proyecto ambicioso que transformaría el estadio de la ciudad, en una de las sedes más importantes del campeonato mundial de fútbol del año noventa y ocho.
Solía pasar el poco tiempo libre alrededor del Canal de Midi, uno de los paisajes más bellos y nostálgicos de la ciudad. Me encantaba tocar la guitarra y leer al caer la tarde, lluviosa por aquel mes de junio.
Fue un viernes de Agosto, la tarde traía el frescor a Tolosa después de un día de intenso calor. El canal estaba repleto por la comuna de españoles que acampaban alrededor del río.
Entre cantos y risas observé a lo lejos la silueta de una mujer… Paseaba lenta y pensativamente al borde del río, la belleza de su juventud encandiló a todos los presentes. A su paso, los piropos se salteaban de un grupo a otro… Ella tan solo sonreía ruborizada, coqueteando tímidamente con su pelo.
Al momento supe que sería mía, me levanté y caminé disimuladamente hasta cruzar el puente que unía el canal.
Mientras se acercaba, improvisé mil maneras distintas de entonar alguna palabra en francés, idioma que tímidamente manejaba.
Hasta que llegó a mí…
-Salut précieuse… Comment t’appelles-tu?- Improvisé.
Ella entre risas y al escuchar mi acento, me comentó que hablaba perfectamente castellano. Lo cual después de oírla, no me quedó la menor duda.
Aquella tarde fue maravillosa, mientras le explicaba mis labores por la ciudad, llegamos a los pies de la majestuosa Basílica de la Daurade. Guitarra en mano y bajo el frondoso paisaje dediqué de una forma improvisada una pequeña canción. ¡Fue divertido ver a los turistas arrojarme sus monedas!
Día tras día se fue repitiendo la misma situación. Hasta que llegó el primer beso en la sala de conciertos un viernes noche. A la puerta del Halle aux Grains y a la salida de un certamen musical, no pude controlar mis ansias y la besé sin mediar palabra. ¡Ni yo mismo lo esperaba! Estoy seguro que nunca olvidará aquel beso…
Los años siguientes fueron maravillosos. Pero la fuerza de mi juventud alocada hizo tambalear la relación.
A día de hoy sigo sin encontrar un verdadero porqué a lo que ocurrió. Hacía poco más de un mes que habías venido al mundo, y la idea de volver a Mallorca (Ahí nací hace cuarenta y cinco años) empezaba a pulular por mi cabeza.
Sin saber cómo ni porqué, y es que la estupidez humana no conoce límites. Tomé la decisión de volver a casa. Nunca di una explicación, ni tan siquiera tuve el valor para despedirme.
Pero el amor es una quimera, no se le puede exigir, es como una flecha India. ¿Has visto alguna vez una flecha que vaya y venga? Querida mía, el amor es para darlo, no para pedirlo. Por eso nunca pidas amor, si tienes dalo, si no, pues no…
Quizás yo no tuve todo el amor que mamá necesitaba, o tal vez se secó como una rosa… El caso es que así acabó la historia, partí hacia Mallorca como un joven caprichoso y consentido. Dejando una familia rota y sin explicación alguna…
No sé si podrás perdonarme ahora que lo sabes todo, pero necesitaba despegar este lastre de mi alma, quería que conocieras la verdad, porque es importante para ti y para mí.
Esperaré con impaciencia tu respuesta en el buzón, las hadas harán su trabajo. Siempre tuyo… Suri´te.
(Alberto Contreras Solís “papá”)
India quedó boquiabierta, inmóvil, confusa… Dobló el papel y lo guardó en el bolsillo trasero de su pantalón, con disimulo ojeó a derecha e izquierda y a pies puntillas miró por la ventana que daba al despacho de Teresa.
Contempló la imagen de su madre de espaldas. Rápidamente se agachó para no ser descubierta y se escondió bajo el portal de la entrada.
-Uff… Casi me pilla joder.
Volvió a coger el sobre y lo dobló una vez más. De nuevo ojeó a ambos lados de la calle y lo guardó con detenimiento dentro de su zapatilla.
Se levantó y volvió a mirar por la ventana antes de entrar en casa.
Esta vez no había nadie, pero algo extraño llamó su atención.
Sobre la mesa había un cuaderno cerrado con un extraño título escrito a mano en la portada… “La dama del desamor”. Justo al lado aparecía la caja prohibida de mamá, su famosa boîte noire. Esta vez estaba abierta. El corazón de India se aceleraba por momentos, algo extraño estaba a punto de ocurrir.
Una serie de fotos y hojas sueltas desbordaba la totalidad del escritorio. India intentaba con desespero clavar sus ojos en las mismas.
-¡Es mamá! Pero… ¡Qué joven!- Dijo en voz baja al descubrir la identidad.
Sus pies empezaban a perder fuerza y decidió subirse al poyete para tener más sujeción.
Entre nervios se aferró con más fuerza a la reja del ventanal. Quería seguir divisando aquel panorama. Volvió la vista al el sillón que miraba hacia el balcón, donde había desparramadas más fotos.
Un hombre de pelo largo, piel tersa y bigote aparecía en dos de ellas junto a una guitarra…
-¡Se están besando!- Musitó al ver una de las fotos que aparecía junto a Teresa.
De pronto apareció mamá… India se soltó ligeramente y redujo su silueta. Teresa rebuscaba por la mesa mientras hablaba por el teléfono móvil. Inesperadamente se giró hacia la ventana
India se agachó todo lo que pudo… Por suerte no fue descubierta.
Empezaba a ponerse nerviosa y como un ladrón se camufló en el portal de casa con la esperanza de seguir con la investigación.
Volvió a inclinarse levemente y pegó el oído todo lo que pudo para escuchar la conversación.
-Mamá llora… ¿Qué sucede?- Pensó preocupada al contemplar la escena.
-“No quiere verla, no quiere saber nada de su hija, es muy duro.
-Lo sé, sé que estás ahí, que me conoces desde la facultad. Del intercambio en Francia… Pero no encuentro la forma de acceder a ella. Voy a perder lo único por lo que he luchado…
-No es necesario, ya me has ayudado demasiado. Gracias Fernando.”

Seguidamente Teresa abandonó el despacho, mientras tanto India tras escuchar a tientas la conversación telefónica, fijaba con asombro sus ojos sobre el escritorio…

De pronto, como caída del cielo encima de la mesa, aparecía el secreto más grande y el verdadero significado de toda esta historia. Un sobre verde con el seudónimo Suri´te resplandeciendo como un tesoro. A su izquierda, justo al lado, la carta que  había depositado la noche anterior en el buzón…

India se quedó sin respiración, se echó las manos a la cabeza y como flases de una historia, deambularon ante ella sus diecinueve años de edad.
No podía creerlo, ¡Suri´te era mamá! Su corazón latía a una velocidad de vértigo, sus lágrimas asomaban tímidamente por sus ojos. Pero esta vez no de tristeza, sino de felicidad.
Había comprendido perfectamente la misión de Teresa, y ambas habían vencido a sus fantasmas, ella se enfrentó a sus complejos y desterró al desamor, mamá había sido capaz de contar la verdadera historia sobre su pasado. Y lo que es más
importante, las dos sellaron sin saberlo, el verdadero vínculo familiar.
India estaba emocionada, secó sus lágrimas y como la nueva persona que era, abrió con firmeza la puerta.
Casi descubre a Teresa, que se apresuraba a cerrar con rapidez el despacho.
-¡Hola ya estoy en casa!- Dijo con disimulo anunciando su presencia.
-Hola Petite. Respondió con tristeza.
-¿Qué te ocurre? ¿Estás bien? -Preguntó al ver su rostro triste y cansado.
-Eh… Me gustaría hablar contigo, necesito contarte algo.
-¿Sobre qué?- Insistió a sabiendas de lo que ocurría.
-Siempre me has preguntado cual era tu pasado, y hoy ha llegado el momento de…
-No mamá, no lo necesito, me lo contaron las hadas…
-¿Cómo?- Contestó desconcertada.
-Suri´te mamá, suri´te…
Teresa miró emocionada a su hija, sabía que la había descubierto. Pero aquellas palabras sellaron un capítulo diferente a sus vidas, un nuevo camino, un futuro despejado, sin dudas, en el que ambas comprendieron la necesidad de la una por la otra.

José Carlos Valverde Sánchez 2013
-“Así es Petite, el coraje de una madre está capacitado para
Esconder la realidad y absorber todo el dolor, de forma que
La vida parezca un cuento de hadas, el corazón de una hija es
Por excelencia la existencia de una madre.”-

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7 comentarios en “LA DAMA DEL DESAMOR CAPÍTULO 5 (ÚLTIMO)

  1. Oleeeeee!!!!! Q bonita historia,no he podido dejar de leer capítulo tras capítulo, me he metido en la historia sin darme cuenta lo que iba sucediendo a mi alrededor en el tren… Que orgullosa estoy de tenerte no solo como compañero sino como amigo. Gracias por este rato!!!!

  2. Lola qué te voy a decir yo a ti!!! Que es un grato honor saber que me sigues, además desde niño, desde las primeras letrillas para la Santa María allá por el 2004… Gracias por estar ahí siempre, un fuerte abrazo

  3. Bueno que decir…solo felicitarte por esta obra de arte que has hecho…porque me has emocionado y porque me ha hecho pensar…y eso es lo importante (para mi).
    Un beso y abrazo enorme….te seguire.

  4. Enorme! Historia cautivadora y emocionante de principio a fin. Mi más sincera enhorabuena Chequi. Desde aquí te animo a que jamás abandones esta aventura de la escritura en la que te has sumergido porque estoy seguro de que tus palabras, frases, rimas e historias flotarán en el corazón de muchos seguidores. Un abrazo!

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