¿Por qué no volví la mirada?

Vuelve la vista atrás cuando partas, cuando a tu espalda siga ese olor familiar de tus padres, de tus abuelos, de tu mejor amigo, de tu pareja…  Nunca sabes cuándo puede ser la última vez. ¿Qué te cuesta girar la cabeza y volver a sonreír?

Créeme hazlo, no te arrepentirás… Desborda con tus te quiero a las personas que han significado tanto para ti… No importa que ya lo hayas hecho. Vuelve a hacerlo siempre, nunca en la humanidad sobró algún “te quiero”.

Acaricia sus manos, besa  su frente, acurrúcate en sus piernas… ¡Ámalos! Abrázalos como si fuera la última vez y siéntelos como si de la primera se tratase.

Por eso, cuando recibas esa llamada a las tres de la mañana de un martes cualquiera, te darás cuenta que nunca sobró nada. Entenderás al colgar tu teléfono que la vanidad del tiempo siempre acorta los momentos dulces, y extiende la amargura del último instante.

Añorarás las riñas inocentes, las tardes de verano, aquellas historias tan pesadas que narraba el abuelo…  Recordarás esa calle de tu infancia, y te verás allí, la última vez que tu memoria tuvo la oportunidad de compartir algún momento con tu cuerpo. Y te preguntarás… ¿Por qué no volví la mirada una vez más?

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3 comentarios en “¿Por qué no volví la mirada?

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