I. “Solsticio” (Nostalgia: 22 poemas de abril)

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I. Solsticio

Antes de que los pájaros negros sacudieran sus plumas, me negué a mirar a la espalda del mundo. Viví todos los cambios de ciclo. Los de mi curso, que a mí me parecen todos. Los de la bata de casa y las velas en las noches de época cuando cabía entre tus piernas; la lluvia caer, la llave girar, el vaho respirar sobre el cristal del pasillo; los besos de cuna, la familia, el brasero, las campanas del cambio… Y de nuevo todo volvía a girar.
Pero esta vez no. El solsticio llegó y te arrastró por completo con él. El invierno está hambriento y solloza. Siempre se carga de ausencias. Su dolor suspende a los hombres, repartiendo su lista de espera…
He decidido plantarle cara. Quizá así se olvide de nosotros. Por eso me invento las charlas y respondo por ti. A veces pretendo alcanzarte en un perfil lejano y recortado de hielo, de sábanas sucias y olores vacíos. Pero ahí fuera, en la ventana de las cosas, hay demasiadas mentiras, tus huesos, la carne. Todo. Te falta el aliento en la mitad de tu cuerpo. El frío ha llegado y quiere tomar asiento a tu lado. Va a quedarse para siempre. Yo solo puedo gritarle…
Falta poco, y encima ahora me sonríen tus arrugas. He visto caer a las sombras por tu espalda –parecían estrellas fugaces-, pero he preferido mirarte a los ojos. Has sido valiente, sé que te has dado cuenta y, aun así, me has sonreído. Ya no importa, eres como es esa brisa fría que carga la piel y congela finales, como las despedidas de andén de estación de tren que dan tanto miedo… Y lo peor es que hemos disparado nuestros secretos mientras ella se cruzaba de brazos. Lo ha oído todo.
Ambos lo sabemos, la cuenta atrás ya ha comenzado. Saltemos cualquier silencio, porque el dolor ya no cesa y casi no me quedan páginas para escribir. Es mejor así, sigamos mintiendo, inventando un nuevo motivo para engañar a las tardes de invierno.

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“¿Cómo hemos llegado hasta aquí?”, mi columna para Morón Información

“Por todas partes suelen aparecer personas oprimidas dando su perspectiva del universo, llamando  «fascista», o estúpidos a quienes les discuten, reivindicando que se condene una opinión incómoda para ellos, a los que, como he dicho, atribuyen etiquetas disuasorias como «machista», «fascista», o «buenista», sinónimos, en todos los casos, de «traidor»”.

Nosotros, los ciudadanos, hemos lapidado la libertad de expresión. No miren a los lados, mírense al espejo. “¿Cómo hemos llegado hasta aquí?”, mi columna para Morón Información.

 

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https://moroninformacion.es/llegado-aqui-jose-carlos-valverde/

“La tortura del arte”. Mi columna semanal para la Cadena SER Radio Morón.

Movida a la vista. 10 de marzo vuelven los toros a nuestra localidad. No soy dado a las prohibiciones, pero más allá de la evolución, la única verdad universal de toda esta guerra cultural reside en la percepción del arte. ¿Qué clase de individuo, en pleno siglo XXI, disfruta con la tortura de un ser vivo? “La tortura del arte”, mi columna semanal para la Cadena SER Radio Morón.