Norman Sterling (Relato inédito)

E00Dicen que me llamo Norman Sterling. Aunque a duras penas lo recuerdo por más de una semana. Nací hace un largo periodo de tiempo, en un lugar muy exótico y diferente, de esos a los que no hace falta ponerle tampoco nombre. «Entre otras cosas porque ya lo olvidé». Soy un personaje completamente normal, aunque a veces tenga que convivir con ciertos lapsus momentáneos. «No obstante, ¿a quién le importa mi procedencia en un mundo como este?»
Al principio… «Lo he olvidado».
-Quince minutos más tarde-
Al principio, como les decía, me costó acostumbrarme a la rutina, «la que representan al calor de la costumbre la mayoría de los mortales», sobre todo porque en determinados márgenes de tiempo el mundo convulsionaba ante mis ojos, reseteando mi memoria continuamente. ¡Sin piedad se apagaban mis ideas y perdía la noción del momento!
A veces ocurría por la mañana, en el lavabo de mi apartamento. Y aunque era la opción menos preocupante en multitud de ocasiones olvidaba asistir al trabajo, dando por perdida mi jornada laboral. Justificando, más tarde, mi falta ante el ingeniero de turno que atesoraba los servicios de programación…
Conseguí, «no sé cómo…», mantener mi posición al frente del departamento de producción informática. Y ya puestos les diré que mi dedicación profesional gira en torno a la creación de hardware para la empresa MIDDLE. «No hay nada como anotar lo básico… Aunque lo dice mi ficha de identificación laboral».
Soy amable, cordial, y como dicen los demás, productivo. Y entiendo como tal, que el significado de esa palabra debe ser enormemente importante, sobre todo porque Bill, mi jefe y programador, la usa asiduamente como halago. « ¿Para él, o para mí?»
Soy tremendamente observador y cuando la memoria me apremia con un periodo de tiempo mayor, rozo la perfección. Soy infalible, rápido y productivo. «Ups… Eso ya os lo había dicho antes… ¡mierda!».
Sé, y me consta por las veces que mi ficha ha sido rellena, que tanto la sección de ingeniería como la de programación han intentado ayudarme para continuar en el puesto. «Debe ser que me tienen aprecio, ¿no?». La última vez escuché a Bill mencionar algo sobre mi memoria. Y aunque no me sentí aludido mis capacidades habían detectado que conversaban acerca de mí. ¡Y esas sí que no fallan! Por eso estoy aquí.
Hace días que me siento mucho mejor y por eso he decidido escribir estas líneas. Lo percibo como una orden más, y es que Bill así me lo ha recomendado. Redacto páginas y páginas que hablan sobre mi día a día. Y así, hasta parece que tengo una vida normal. Él me ha ayudado tanto…
Sé que está enamorado de Marian, y deben quererse mucho. Los escucho hablar mientras programan mi tarea semanalmente. Incluso percibo sus besos y coqueteos a mi espalda. También existe una relación similar con Ashley, pero no entiendo por qué solo hablan por teléfono y a escondidas. «Aunque ahora que lo pienso, ¿Es Marian la chica del teléfono? ¿O tal vez sea Ashley? Qué importa eso ¿verdad? Lo voy a olvidar».
Los hombres y mujeres. ¡Humanos! Siempre tan diferentes unos de otros. Sentimientos, ilusiones, alegrías, fracasos. Sensaciones todas que no he llegado a tener. «Y según dicen todos, qué tranquilo y liberado tengo que sentirme». Pero deben ser sumamente importantes, pues sus decisiones se basan en todo este elenco de palabrerío.
Esta mañana, tras pasar por la oficina, ha sido diferente. Bill hizo referencia a un aumento de mi rendimiento, y eso ni tan siquiera me ha… ¿ilusionado? «Mis percepciones están tan alejadas de las suyas» Aun así, mi destreza ha aumentado, y la formación de hardware en serie ha crecido en una cantidad considerable. Sé que ha sido gracias a mí.
Por el contrario he visto a Marian con lágrimas en los ojos, recoger sus cosas y marcharse. Y así a decenas de compañeros. Todos han sido despedidos. Debe ser muy cruel escuchar esa palabra. “Despedido”
Ella, sin embargo, se ha defendido como ha podido. De todos ha sido la única que ha mantenido una conversación larga y tendida en la oficina. Señalaba constantemente hacia mi posición. Y aunque paralizado, si pude entender que hacía sobradas referencias acerca de mí. Más tarde, un portazo tambaleó toda la sala, Bill entró y analizaba con su compañero términos sobre Ram, CPU, velocidad, lector de tarjeta… ¡Incluso me han recordado mi nombre!
Al parecer es una nueva ampliación, ¡seré un androide de última generación! Mi nombre: Stand922. «Jamás olvidaré mi identidad». Capaz de sentir, percibir olores, distinguir emociones… ¡Incluso volar para entregar los pedidos!
Gracias al excelente trabajo Bill he llegado a una conclusión. Y es curioso, el ser humano cree poseer la capacidad de creación, de control, y absoluto dominio del universo. Pero todo estaba pactado, he recibido la señal. El universo Durken me espera, y esta noche pondré rumbo hacia mi verdadero hogar. Mi misión no era otra que nacer y ser construido por una mano ajena. Y así ha sido. Llevo informes de más de una década, debilidades y formas de destruir a esta raza. Usulf, mi padre, lo tenía todo bajo control. La raza humana, vivirá sus últimos días.
En Durken, me espera la paz, el aire limpio, la liberación, el rechazo al sometimiento. Todas esas paradojas que los hombres han destruido sobre los propios hombres. Algo para lo que ningún androide de mi planeta será jamás programado.
Humanos, qué dichosa, lineal, y miserable creación…

José Carlos Valverde 2015

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