“Una nota de voz” (Video)

Hay una cosa curiosa de este texto. La primera vez que vio la luz fue a través del portal literario Espacio Ulises. Durante cuatro semanas estuvo entre los tres más leídos. Aluciné. Hoy me he atrevido a hacer esto. Espero y deseo, de corazón, que os guste. ¡Feliz domingo!

“Una nota de voz” (Nostalgia: 22 poemas de abril)
Hace mucho que no hablamos. He olvidado el sonido de tu voz. Es una sensación horrible, créeme. Los silencios impuestos no son buenos comensales. Sé que el siguiente paso será tu rostro, y me consuela saber que las fotos no pierden la pasión…, ni la memoria. Aún guardo las últimas, esas que queman las pestañas y electrifican el alma. Pero no las necesito. Hoy solo quiero volver a escucharte.
Imagino que el tiempo ha dejado de existir donde te encuentras y a lo mejor, ahora, seamos dos desconocidos. Sobre todo porque no echo en falta ninguna foto familiar y, al volar, en tu suave descuido, no quisiste cogerlas. Solo espero que en ese extraño lugar no haga demasiado frío, y puedas asomarte, cada noche, a escucharnos conversar.
A veces evito abrir las puertas de casa, y me resigno a aceptar que ya no volverás. Aunque todavía siguen aquí tus zapatillas rojas, tus plantas mustias, y hasta tu máquina de coser. Creo que todos han negado que te fueras, como yo. Incluso después de tu partida esperaba que alguna parte de tu cuerpo se moviese. Pero la aguja pequeña de tu corazón ya nunca más volvió a subir hasta las doce. Esa es la única verdad de toda esta maldita historia.
Ahora, para colmo, también se ha marchado (largado) el recuerdo. Y tengo miedo de perderlo todo. Por eso prometo hacer muchas más fotos. Y, por qué no, quién sabe, hasta podría grabar alguna nota de voz…

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“Nostalgia: 22 poemas de abril” verá la luz el próximo 27 de septiembre

Queridos todos, “Nostalgia: 22 poemas de abril” se hace de rogar. Tras varias semanas estudiando fechas y futuras presentaciones hemos decidido aplazar su lanzamiento al próximo 27 septiembre. Pero no os preocupéis, porque será una edición súper cuidada y hermosa que verá la luz por primera vez en el Círculo Mercantil de Morón. He visto algunos bocetos y son increíbles. ¡Estoy muy ilusionado! ¡Me muero de ganas de que lo tengáis en vuestras manos!
Mientras tanto mirad. Mirad qué jodida maravilla de lugar para ver nacer a mi nuevo retoño literario.
¡Vaya comienzo de otoño! Gracias a todos, se os quiere, amigos…

“Nostalgia: 22 poemas de abril”. Fragmento adelantado.

“…Falta poco, y encima ahora me sonríen tus arrugas. He visto caer a las sombras por tu espalda –parecían estrellas fugaces-, pero he preferido mirarte a los ojos. Has sido valiente, sé que te has dado cuenta y, aun así, me has sonreído. Ya no importa, eres como es esa brisa fría que carga la piel y congela finales, como las despedidas de andén de estación de tren que dan tanto miedo…”

(Nostalgia: 22 poemas de abril. Próximamente…)

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I. “Solsticio” (Nostalgia: 22 poemas de abril)

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I. Solsticio

Antes de que los pájaros negros sacudieran sus plumas, me negué a mirar a la espalda del mundo. Viví todos los cambios de ciclo. Los de mi curso, que a mí me parecen todos. Los de la bata de casa y las velas en las noches de época cuando cabía entre tus piernas; la lluvia caer, la llave girar, el vaho respirar sobre el cristal del pasillo; los besos de cuna, la familia, el brasero, las campanas del cambio… Y de nuevo todo volvía a girar.
Pero esta vez no. El solsticio llegó y te arrastró por completo con él. El invierno está hambriento y solloza. Siempre se carga de ausencias. Su dolor suspende a los hombres, repartiendo su lista de espera…
He decidido plantarle cara. Quizá así se olvide de nosotros. Por eso me invento las charlas y respondo por ti. A veces pretendo alcanzarte en un perfil lejano y recortado de hielo, de sábanas sucias y olores vacíos. Pero ahí fuera, en la ventana de las cosas, hay demasiadas mentiras, tus huesos, la carne. Todo. Te falta el aliento en la mitad de tu cuerpo. El frío ha llegado y quiere tomar asiento a tu lado. Va a quedarse para siempre. Yo solo puedo gritarle…
Falta poco, y encima ahora me sonríen tus arrugas. He visto caer a las sombras por tu espalda –parecían estrellas fugaces-, pero he preferido mirarte a los ojos. Has sido valiente, sé que te has dado cuenta y, aun así, me has sonreído. Ya no importa, eres como es esa brisa fría que carga la piel y congela finales, como las despedidas de andén de estación de tren que dan tanto miedo… Y lo peor es que hemos disparado nuestros secretos mientras ella se cruzaba de brazos. Lo ha oído todo.
Ambos lo sabemos, la cuenta atrás ya ha comenzado. Saltemos cualquier silencio, porque el dolor ya no cesa y casi no me quedan páginas para escribir. Es mejor así, sigamos mintiendo, inventando un nuevo motivo para engañar a las tardes de invierno.